como ahorrar en abogados

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  1. MEJOR CUANTO MÁS PRONTO:  los abogados somos cada vez más parecidos a los médicos y/o dentistas: teniendo un problema, cuanto más se tarde en acudir al profesional, más se agravará este y más dinero nos costará. No se imagina la cantidad de cosas que puede conseguir un abogado con anticipación, un ordenador y un teléfono.
  2. PRESUPUESTO SI, Y SIEMPRE POR ESCRITO: Parece mentira que en pleno siglo XXI aún haya “profesionales” que despachen a sus clientes con un “tranquilo, ya verás, vamos a ganar con costas y esto no te costará nada” y ante su insistencia: “tu tranquilo, que todo va a salir bien, entre nosotros hay confianza, no necesitamos firmar un papel”. Después tiene acudido a mi despacho y contarme que se perdió el juicio y se le cobró una barbaridad.
  3. OJO CON LA LETRA PEQUEÑA DE LOS GRANDES DESPACHOS: hay grandes firmas de abogados, de las que se anuncian por televisión y radio, que cobran un mínimo al año o afirman no cobrar nada. La realidad es que, o bien les atiende una teleoperadora con la carrera sin terminar, o bien le atienden profesionales con un par de años de experiencia y después, si pierden, les cobran un montón de conceptos en base a la cláusula 75º.
  4. LAS CUENTAS CLARAS: Los requisitos mínimos que debe tener un presupuesto legal y correcto son:
    1. Cuanto cobra si se pierde (si no va a cobrar nada que lo ponga por escrito)
    2. Cuanto cobra si gana
    3. Cuanto cobra de adelanto
    4. En base a que criterios cobra lo que cobra (Normas Orientativas de su Colegio de Abogados, porcentaje, cantidad pactada con el cliente…)
    5. En caso de discrepancia con el cliente, Juzgado a que se somete
    6. Fecha, firma y sello.
  5. DESCONFIE DE LOS ABOGADOS “GUERRILLEROS”: sobre todo desde que empezó la crisis, hemos visto y comprobado con desagrado, como, tras realizar buenas ofertas al abogado contrario (ganando nosotros) este la rechaza y recurre y apela únicamente para facturar más al cliente, aún perdiendo y con costas.
  6. EL BUEN ABOGADO PREFIERE UN MAL ACUERDO A UN BUEN JUICIO. No se engañe: a los abogados nos encantan los juicios. La adrenalina que sentimos es como una droga. Pero tenemos siempre que velar por los intereses de nuestros clientes, y cuando nos ofrecen un mal acuerdo, preguntarle a este si quiere negociarlo, e incluso, aconsejarle, si hay riesgos, aceptarlo.
  7. LOS ABOGADOS HONRADOS, ANTES DE DEMANDAR, LLAMAN: Si quiere comprobar la ética de su abogado, nada mejor que preguntarle si va a llamar a la otra parte y ofrecerle un acuerdo. Hemos comprobado que una buena negociación, temprana y corta, es un gran beneficio para el cliente e incluso para el abogado.
  8. LOS PLEITOS CUESTAN MUCHO, PERO NO SOLO DINERO: Un buen profesional debe advertirle de los riesgos e inconvenientes de demandar. Muchas veces el problema no es solo el dinero: es la tensión, el coste emocional, los disgustos, los días que tiene que perder de trabajar el cliente.
  9. ES EL PROFESIONAL EL QUE SE DEBE DE ADAPTAR AL CLIENTE: Al hilo de lo anterior, un buen abogado es aquel que le pregunta por sus circunstancias personales para valorar adecuadamente el riesgo. Un ejemplo claro es el despido: al producirse este, lo primero que preguntamos al cliente es si está soltero, tiene cargas familiares, hipoteca, etc. Cuantas más cargas más conservador debe ser el planteamiento y viceversa, lo cual no tiene nada que ver con la “garra” judicial sino con minimizar el riesgo y priorizar el acuerdo.
  10. PAGUE PUNTUAL, PIDA PLAZOS Y OFREZCA”PRONTO PAGO”: Un abogado que cobra a tiempo, es un abogado contento capaz de “comerse el mundo”. Muchas veces nuestro mayor enemigo puede ser un cliente moroso. Somos a la vez conscientes de que los clientes (sobre todo los particulares y autónomos) no pueden afrontar grandes pagos de una vez, por eso se les ofrece plazos. El último consejo para ahorrar dinero a los clientes es ofrecer “pronto pago”, generalmente antes del juicio y a cambio de un 10% como mínimo sobre los honorarios.

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