Podría hablarles de la Sentencia del asesinato de la niña Asunta, pero francamente pone los pelos de punta, así que es mejor hablar de temas más triviales: la pelea por el título mundial de Motogp entre Rossi, Márquez y Lorenzo, y la famosa patada del primero al segundo. La actitud de Rossi, frenando deliberadamente y haciendo caer al español, y después quejarse de si este hizo trampas y ayudó a Lorenzo a ganar el campeonato del mundo, me recordaron al que yo considero el mejor abogado de toda La Coruña. Si Márquez admiraba a Rossi desde pequeño, yo siempre le admiré desde que me dió clase. Tanto Rossi como este abogado (del que prefiero no decir su nombre) han vivido por y para su oficio, siendo los más grandes en mucho tiempo. Tanto uno como otro tienen fama y reconocido prestigio en su ámbito de influencia. Pero tanto Rossi como este abogado en cuestión tienen el mismo defecto: para ellos, VALE TODO. No han dudado en quebrantar cuantas reglas impone ya no la ética, sino el sentido común; aquel que nos hace no provocar tontamente a un rival o admitir que los años pasan, y siempre hay alguien más joven que uno, dispuesto a arrebatarnos el trono.
Y si me gusta Márquez, es porque será muy agresivo, e incluso parece que no juega limpio, pero siempre EN LA PISTA -nunca fuera de ella- Y CONFORME A LAS REGLAS DE LA FEDERACION INTERNACIONAL DE MOTOCICLISMO sin hacer TRAMPAS prohibidas por el reglamento como hizo Rossi en su día. Yo también muchas veces, y como abogado, no he jugado limpio, pero siempre dentro de una sala de juzgado y con el límite de la legalidad vigente, muchas veces más allá de lo razonable, pero sin caer nunca en lo denunciable. Por eso, cuando aquel abogado intentó ayudar a individuos con antecedentes penales para hacer prosperar la demanda contra mi, a sabiendas de que era todo falso, dejé de admirarle y le hice frente, a sabiendas de su gran poder e influencia. Y no solo eso: gané aquel juicio y me gané el respeto de él, para siempre. Incluso ahora me saluda casi reverencialmente, igual que sigo yo haciendo con él.
Por eso, cuando Rossi fue a por Márquez durante la conferencia previa a la carrera de la patada (G.P. de Malasia) y le acusó injustamente, ignorando que el catalán le quitó cinco puntos a Lorenzo al ganar la carrera anterior, o cuando Valentino declaró que estaba todo amañado tras finalizar el GP de Valencia y proclamarse Lorenzo campeón del mundo, no pude evitar acordarme de todas las trampas que hizo Valentino durante su carrera (como dejar goma de noche en su puesto de salida en Bareinh para evitar la arena del desierto o empujar a Sete Gibernau fuera de pista en Jerez 2005) y pensar en lo cínico que ha sido.
Y es que hay gente, como Rossi o como mi admirado profesor y abogado, que está tan acostumbrados a ganar y salirse con la suya que no pueden admitir que haya personas como Márquez o como he intentado ser yo, imitándoles en lo bueno y desechando lo malo, sabiendo que lo fundamental es ganar, pero no a cualquier precio ni con trampas. El carisma de un profesional no solo está en sus victorias sino en su honradez, aunque algunos se empeñen en olvidarlo. Y si no me creen, veremos si Rossi sigue "vendiendo" más gorras, camisetas y publicidad que Márquez el año próximo.
Pablo Carvajal de la Torre.